Un año más, la Navidad está a punto de llegar, y como ocurre
cada año a estas alturas, pronto empezarán las prisas. Y, aunque sea por una vez, deberíamos
hacerle caso a la sabiduría de los refranes y no dejar para mañana lo que
podemos hacer hoy.
La ansiedad, el estrés y las prisas nos llegan ante la proximidad de los días clave, especialmente
cuando nos quedan regalos que comprar o por elegir todavía la ropa
que luciremos los días más especiales. Pero también nos sentiremos mal cuando
queramos arreglarnos y notemos que nuestra piel no está en su mejor momento.
Dentro del mundo de la estética, hay cosas que,
inevitablemente, tenemos que dejar para el último momento, como el maquillaje y
la peluquería. Pero hay otras que podemos ir preparando con anterioridad para
que esos días no tengamos que andar tan aceleradas.
Para conseguir un maquillaje ideal, hay que partir de la
base de un buen estado de la piel, esto es, que se presente lo más uniforme
posible, tanto en su color como en su tacto. Para lograrlo, es imprescindible
que los días previos te realices una correcta exfoliación, para eliminar las
células muertas. Tras un proceso rápido
y sencillo de exfoliación la piel se queda más suave, más translúcida y de un tono más
claro y uniforme.
Esta exfoliación deberás realizártela también en el cuerpo,
si se da el caso de que lucirás un vestido que deje ver escote, espalda y
brazos. Del mismo modo, y a pesar de que los tonos nude están de moda en
nuestro rostro, nunca está de más coger un poco de color corporal para estas
fechas, algo que conseguirás con unas sesiones de rayos UVA o con cualquier
formato de autobronceador. Eso sí, se trata de matar el blanco nuclear, no de
aparentar que vienes del Caribe.
Depilación
La depilación deberemos realizarla una semana antes de las
grandes fiestas. No arriesguemos a que pueda surgir cualquier problema a última
hora y llevemos axilas, piernas, cejas, labio superior e inglés perfectamente
depilados. Nos ayudará a estar más bellas por fuera. Y nos hará sentir más
seguras por dentro. Debemos evitar a
toda costa granitos, enrojecimientos y demás complicaciones que se nos puedan
presentar.
Si nos organizamos bien, llegaremos a las noches mágicas de las fiestas navideñas relajadas, felices y con la sensación de tenerlo todo atado y bien atado. Y por supuesto, con una piel y un aspecto envidiables. Ya sabéis, las prisas nunca fueron buenas.




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