Dormir y salud. Dormir es vida. Son estos tiempos en los que
sobrevaloramos todo lo que hacemos estando despiertos y le damos muy poca
importancia a lo que ocurre en nuestro cuerpo, en nuestra mente, mientras
permanecemos dormidos. Parece que cerrar los ojos y desconectar no es de
triunfadores. Quizás lo que desconocemos es que para que las cosas salgan a
pedir de boca, tenemos que estar descansados.
Dormir bien es sinónimo de bienestar, de felicidad, de
tranquilidad. Es, sin duda, una de las piedras angulares de la salud. El
insomnio es una de las lacras de la sociedad moderna. El estrés, las
preocupaciones y una rutina llena de excesos durante la vigilia no nos están ayudando.
La ciencia ha establecido que el déficit de sueño puede
tener efectos serios en la salud:
- Debilita
el sistema inmunológico
- Afecta
a la memoria. No dormir bien puede tener un impacto en la capacidad de
pensar con claridad al día siguiente
- Disminuye la capacidad para resolver problemas
Alterar el sueño también puede aumentar los trastornos
relacionados con el estrés, incluyendo:
- Enfermedades
cardíacas
- Úlceras
estomacales
- Estreñimiento
- Trastornos
del estado de ánimo como la depresión
No dormir envejece prematuramente ya que dificulta la producción
de la hormona del crecimiento, que por lo general es liberada por la glándula
pituitaria durante el sueño profundo. Esta hormona ayuda a vernos y sentirnos
más jóvenes.
LIMPIAR EL CEREBRO
Un estudio reciente de la Universidad de Rochester (EE UU)
demuestra la naturaleza reparadora del sueño.




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