miércoles, 29 de enero de 2014

En busca de la luz solar perdida





El estilo de vida actual nos lleva a vivir gran parte del año sin la luz natural del sol. En inviernos nos levantamos antes de que salga el sol, pasamos la mayor parte del día en la oficina con luz artificial y regresamos a casa al atardecer o cuando ya ha anochecido. Y en inviernos como este, la situación es todavía más crítica. Pues bien, la falta de luz solar es, muchas veces, la causa del desánimo, la apatía, el cansancio injustificado y hasta de la depresión que no suele manifestarse en otras épocas del año. Tenemos falta de Vitamina D y esa carencia la nota nuestro organismo.




El sol es utilizado como método terapéutico desde tiempos inmemoriales. Se sabe que tanto en el Antiguo Egipto, como el Grecia y Roma, estaban muy extendidos los baños de sol. Finlandia y Noruega, países con prolongados inviernos sin luz, tienen las más altas tasas de depresión y suicidios de todo el mundo. Pueden ser ejemplos, pues, de hasta qué punto la cantidad y calidad de luz natural afecta a múltiples procesos biológicos humanos e influye, sobre todo, en los sistemas endocrino, nervioso e inmune.



Todo esto explica que la falta de luz pueda provocar  cambios de humor y comportamiento, menor rendimiento, falta de concentración y atención, intensa sensación de estrés, ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño, cefaleas, mareos, malestar general,… Asimismo se considera que la falta de luz adecuada puede agravar o ser la causa de dolencias como el síndrome premenstrual, la infertilidad o la inapetencia sexual.




Parece sencillo llegar a la conclusión de que para evitar esta deficiencia de Vitamina D es necesaria una mayor exposición a la luz, conocida como Terapia Solar. Podría ser suficiente pasar más tiempo al aire libre durante las horas de luz natural, tal vez haciendo ejercicio al aire libre o dando una caminata diaria. La lluvia y el frío no nos lo ponen nada fácil, pero tampoco por eso vamos a tirar la toalla, ¿no?
Actualmente, hay bombillas de luz de espectro completo (luz natural) que se pueden usar en lámparas regulares pueden ayudar a traer un poco más de luz natural a la casa en los meses de invierno y podría ayudar a aliviar la gran deficiencia de luminosidad en nuestras vidas. Incluso hay psicólogos que recomiendan acudir a un solárium como tratamiento terapéutico para combatir el abatimiento por la falta de luz. Por supuesto, con mucha precaución y sin excesos.
Mientras no llega la primavera, estas pueden ser algunas soluciones. Y sonriamos porque ya queda menos. Muchos menos. Cuando vuelva el sol nos daremos cuenta de cuánto han crecido los días y de que las mimosas ya han empezado a florecer.


domingo, 19 de enero de 2014

Manicura perfecta toda la semana


Hasta el Gabinete de Estética nos ha llegado una revolucionaria gama de esmaltes que os queremos presentar. No quiero dejar pasar ni un día más para presentaros Vinylux, lacas de uñas inalterables, duraderos, eficientes y divertidas.

La principal novedad de Vinylux es su duración. Son esmaltes de uñas especialmente creados para que tengan una duración de hasta 7 días. La capa superior contiene la tecnología avanzada ProLight que se endurece y refuerza con la luz natural (ir caminando por la calle, hará que se endurezcan y mejorará la adherencia). Además, no es necesario pintar la capa base y permite un esmaltado más rápido. Pero no tiñen la uña natural, crea una película y no traspasa a la uña.
Y no te preocupes por los colores. Seguro que encontrarás el que tanto te gusta. Vinylux tiene una gama completa de 62 colores, incluyendo los 40 tonos de más éxito.



El esmalte de color y la Capa Superior van juntos. La capa superior es la que posee la Tecnología ProLight, que hace que la durabilidad del esmalte sea extraordinaria. 




Os aseguro que esta nueva generación de esmaltes me ha sorprendido muy gratamente. Por fin podrás lucir unas uñas que no pierdan el brillo, ni se estropeen las puntas durante mucho más tiempo. 


domingo, 12 de enero de 2014

Decálogo para un saludable 2014



El 30% de la gente tiene problemas de obesidad y más de la tercera parte presentan sobrepeso. Y la cuesta de enero no perdona. Ni en el tema económico ni en el calórico.

Todos sabíamos qué hacer para no convertir nuestras cenas navideñas en festines calóricos, pero lo cierto es que al final nos hemos pasado de la raya. Pero que no cunda el pánico.
Muchas veces no somos concientes de lo que podemos llegar a consumir esas noches de fiesta, para que tengas una proporción, se asegura que en una cena navideña o de fin de año se consumen calorías equivalentes a 5 días.

Luego de haber probado semejantes delicias, acompañados seguramente de bebidas alcohólicas, el cuerpo pide a gritos un descanso:

• Bebe sin límite: agua, soda, caldo light, infusiones sin azúcar. Incorpora por lo menos dos litros y medio de agua al día.



• Consume abundante cantidad de frutas y vegetales frescos y en jugos.



• Consume cereales integrales.
• Coma más pescado.



• Consuma yogures descremados.
Cene liviano: incluya hortalizas, carne magra y fruta.



Evite embutidos, fiambres, manteca, mayonesa y frituras.
Reduzca el consumo de sal.
• Tome té de manzanilla, valeriana, tilo o cedrón para reemplazar al café.

Muévase más cada día: elija caminar o ir en bicicleta para usar menos el coche, haga una actividad física de su agrado y conviértala en hábito.


Ojalá el deseo de 2014 de llevar una vida más sana y saludable no se nos olvida el 31 de enero. Ánimo y mucha constancia. Vuestro cuerpo y vuestra mente os lo agradecerá.