El estilo de vida actual nos lleva a vivir gran parte del
año sin la luz natural del sol. En inviernos nos levantamos antes de que salga
el sol, pasamos la mayor parte del día en la oficina con luz artificial y
regresamos a casa al atardecer o cuando ya ha anochecido. Y en inviernos como este, la situación es todavía más crítica. Pues bien, la falta
de luz solar es, muchas veces, la causa del desánimo, la apatía, el cansancio
injustificado y hasta de la depresión que no suele manifestarse en otras épocas
del año. Tenemos falta de Vitamina D y esa carencia la nota nuestro organismo.
El sol es utilizado como método terapéutico desde tiempos
inmemoriales. Se sabe que tanto en el Antiguo Egipto, como el Grecia y Roma,
estaban muy extendidos los baños de sol. Finlandia y Noruega, países con prolongados inviernos sin
luz, tienen las más altas tasas de depresión y suicidios de todo el mundo. Pueden
ser ejemplos, pues, de hasta qué punto la cantidad y calidad de luz natural
afecta a múltiples procesos biológicos humanos e influye, sobre todo, en los
sistemas endocrino, nervioso e inmune.
Todo esto explica que la falta de luz pueda provocar cambios de humor y comportamiento, menor
rendimiento, falta de concentración y atención, intensa sensación de estrés,
ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño, cefaleas, mareos, malestar
general,… Asimismo se considera que la falta de luz adecuada puede agravar o
ser la causa de dolencias como el síndrome premenstrual, la infertilidad o la
inapetencia sexual.
Parece sencillo llegar a la conclusión de que para evitar
esta deficiencia de Vitamina D es necesaria una mayor exposición a la luz,
conocida como Terapia Solar. Podría ser suficiente pasar más tiempo al aire
libre durante las horas de luz natural, tal vez haciendo ejercicio al aire
libre o dando una caminata diaria. La lluvia y el frío no nos lo ponen nada fácil, pero tampoco por eso vamos a tirar la toalla, ¿no?
Actualmente, hay bombillas de luz de espectro completo (luz natural) que se pueden usar en lámparas regulares pueden ayudar a traer un poco más de luz natural a la casa en los meses de invierno y podría ayudar a aliviar la gran deficiencia de luminosidad en nuestras vidas. Incluso hay psicólogos que recomiendan acudir a un solárium como tratamiento terapéutico para combatir el abatimiento por la falta de luz. Por supuesto, con mucha precaución y sin excesos.
Mientras no llega la primavera, estas pueden ser algunas soluciones. Y sonriamos porque ya queda menos. Muchos menos. Cuando vuelva el sol nos daremos cuenta de cuánto han crecido los días y de que las mimosas ya han empezado a florecer.
Actualmente, hay bombillas de luz de espectro completo (luz natural) que se pueden usar en lámparas regulares pueden ayudar a traer un poco más de luz natural a la casa en los meses de invierno y podría ayudar a aliviar la gran deficiencia de luminosidad en nuestras vidas. Incluso hay psicólogos que recomiendan acudir a un solárium como tratamiento terapéutico para combatir el abatimiento por la falta de luz. Por supuesto, con mucha precaución y sin excesos.
Mientras no llega la primavera, estas pueden ser algunas soluciones. Y sonriamos porque ya queda menos. Muchos menos. Cuando vuelva el sol nos daremos cuenta de cuánto han crecido los días y de que las mimosas ya han empezado a florecer.





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