Todos hemos oído hablar de ellos y sus beneficios. Son los antioxidantes, esas sustancias mágicas existentes en determinados alimentos que nos protegen frente a los radicales
libres, causantes de los procesos de envejecimiento y de algunas otras
enfermedades. Son muchos los alimentos antioxidantes. Ahora solo tenemos que esforzarnos por incluir el máximo número posible en nuestra dieta diaria:
Aceite de oliva
virgen extra. Además de ser un protector cardiovascular, el aceite previene la
aparición de tumores como el de mama y retrasa el envejecimiento
neuronal.
Ajo. El ajo se
utilizaba en el Antiguo Egipto para embalsamar las momias y asegurar la vida
eterna, fue el remedio para las epidemias de pestes europeas y se colocaba en
las almohadas de las parturientas para evitar problemas. Es un protector
cardiovascular, lo que evita las enfermedades asociadas al envejecimiento.
También se ha visto que el ajo ayuda a prevenir tumores.
Bayas: Arándanos,
moras, frambuesas, cerezas y fresas. Las frutas del bosque son una importante
fuente de antioxidantes.
Brécol y coles.
Son una fuente de vitamina C y E, folato, carotenoides y glucosinolatos y
sulforafeno. Esta mezcla actúa como un potente protector de todo tipo de
tumores, especialmente colon, boca, estómago, pulmón y mama. También reducen el
riesgo de aparición de cataratas oculares.
Cacao. El cacao
es uno de los alimentos más ricos en antioxidantes y es muy aceptado por los
niños y los deportistas que no tienen tanto miedo a las calorías. El
cacao también es una fuente de fibra, hierro, potasio, magnesio y cobre.
Cebollas. Las
cebollas, especialmente las moradas, cebolletas y puerros son vegetales ricos
en quercetina, un flavonoide que se pierde en la cocción o fritura. Se ha comprobado que las personas que toman cebollas todos
los días tienen menos incidencia de enfermedades cardiacas y artritis
reumatoide.
Cítricos. Las
naranjas, pomelos, mandarinas, limones, limas, etc. son una fuente tradicional
de vitamina C y folatos, pero además contienen un flavonoide antioxidante que previene los problemas de mala circulación (varices, hemorroides,
flebitis, etc.). También reducen los niveles de colesterol LDL, protegen las
defensas inmunitarias y bloquean sustancias cancerígenas como las nitrosaminas.
El limón además contiene limoneno anticancerígeno y depurativo.
Espinacas, acelgas.
Son ricas en ácido fólico y vitamina C. Son una fuente de luteína, una
sustancia antioxidante que protege del envejecimiento ocular y de la
degeneración macular relacionada con el envejecimiento. También ayudan a prevenir
el cáncer de colon y son muy bajas en calorías, por lo que ayudan a mantener el
peso.
Manzanas. Las
manzanas son ricas en quercetina, un antioxidante con propiedades
antiinflamatorias y anticancerígenos. Los estudios demuestran que las personas
que toman una manzana cruda cada día tienen menos riesgo de desarrollar cáncer
de pulmón, menor riesgo de infarto y mantienen mejor la memoria al
envejecer.
Frutos secos. El
consumo habitual de frutos secos como nueces, almendras, avellanas, pistachos,
piñones, etc., está asociado a mejor salud cardiovascular. Los frutos secos son
una bomba antioxidante por su contenido en ácido elágico, selenio, vitamina E y
ácidos grasos omega-3 entre otros. Además aportan fibra y a pesar de ser
alimentos ricos en calorías, ayudan a regular el apetito y a mantener el
peso.
Legumbres. Las
alubias, judías, garbanzos, lentejas, soja, etc., vuelven a ser protagonistas
de la cocina más sana. Todas las legumbres son buenas fuentes de antioxidantes,
contienen sustancias como la fibra y los fitoesteroles que ayudan a retrasar el
envejecimiento, regular el colesterol, prevenir los tumores como el de colon y
regulan los cambios hormonales como la menopausia.
Pescado azul. Los
pescados de aguas frías (atún, salmón, caballa, sardina, emperador, etc.) son
muy ricos en ácidos grasos omega-3. Estos ácidos grasos tienen una función
reguladora que ayuda a retrasar el envejecimiento. Se ha visto que las personas
que toman pescado habitualmente tienen menos enfermedades cardiovasculares,
problemas de articulaciones como artritis y enfermedades neurodegenerativas
como Alzheimer y Parkinson, incluso retrasa la pérdida de visión relacionada
con el envejecimiento.
Té verde o blanco.
El té verde contiene más de 50 sustancias con propiedades antioxidantes. Cada
vez hay más estudios que relacionan el consumo de té, especialmente verde o
blanco con menos incidencia de tumores, enfermedades cardiovasculares y hasta
artritis. Además ayuda a mantener el peso y a adelgazar en las dietas.
Tomate. El tomate
-en especial frito- contiene uno de los antioxidantes más poderosos: el
licopeno, un carotenoide de color rojo que ayuda a prevenir el cáncer de
próstata, estómago, colon y recto. Además comer tomate reduce al 505 el riesgo
de infarto en varones.
Uvas. Las uvas
son muy ricas en polifenoles, las de color morado contienen resveratrol, un
potente agente antioxidante que se encuentra en el hollejo de la uva, también
en los vinos tintos. El resveratrol es un antioxidante beneficioso para la
salud cardiovascular que también ayuda a retrasar el envejecimiento, evita la
pérdida de memoria y mantiene las articulaciones.
Zanahoria. El
color naranja se debe al betacaroteno o provitamina A, que se absorbe mejor con
un poco de aceite o grasa. Las zanahorias mantienen joven la piel, mucosas y
ojos, no sólo mantienen la elasticidad también ayudan a evitar el
envejecimiento solar.












