miércoles, 28 de mayo de 2014

Alimentos que nos ayudan a envejecer mejor



Todos hemos oído hablar de ellos y sus beneficios. Son los antioxidantes, esas sustancias mágicas existentes en determinados alimentos que nos protegen frente a los radicales libres, causantes de los procesos de envejecimiento y de algunas otras enfermedades. Son muchos los alimentos antioxidantes. Ahora solo tenemos que esforzarnos por incluir el máximo número posible en nuestra dieta diaria:



Aceite de oliva virgen extra. Además de ser un protector cardiovascular, el aceite previene la aparición de tumores como el de mama y retrasa el envejecimiento neuronal. 
Ajo. El ajo se utilizaba en el Antiguo Egipto para embalsamar las momias y asegurar la vida eterna, fue el remedio para las epidemias de pestes europeas y se colocaba en las almohadas de las parturientas para evitar problemas. Es un protector cardiovascular, lo que evita las enfermedades asociadas al envejecimiento. También se ha visto que el ajo ayuda a prevenir tumores. 
Bayas: Arándanos, moras, frambuesas, cerezas y fresas. Las frutas del bosque son una importante fuente de antioxidantes. 
Brécol y coles. Son una fuente de vitamina C y E, folato, carotenoides y glucosinolatos y sulforafeno. Esta mezcla actúa como un potente protector de todo tipo de tumores, especialmente colon, boca, estómago, pulmón y mama. También reducen el riesgo de aparición de cataratas oculares. 
Cacao. El cacao es uno de los alimentos más ricos en antioxidantes y es muy aceptado por los niños y los deportistas que no tienen tanto miedo a las calorías. El cacao también es una fuente de fibra, hierro, potasio, magnesio y cobre. 




Cebollas. Las cebollas, especialmente las moradas, cebolletas y puerros son vegetales ricos en quercetina, un flavonoide que se pierde en la cocción o fritura. Se ha comprobado que las personas que toman cebollas todos los días tienen menos incidencia de enfermedades cardiacas y artritis reumatoide. 
Cítricos. Las naranjas, pomelos, mandarinas, limones, limas, etc. son una fuente tradicional de vitamina C y folatos, pero además contienen un flavonoide antioxidante que previene los problemas de mala circulación (varices, hemorroides, flebitis, etc.). También reducen los niveles de colesterol LDL, protegen las defensas inmunitarias y bloquean sustancias cancerígenas como las nitrosaminas. El limón además contiene limoneno anticancerígeno y depurativo. 



Espinacas, acelgas. Son ricas en ácido fólico y vitamina C. Son una fuente de luteína, una sustancia antioxidante que protege del envejecimiento ocular y de la degeneración macular relacionada con el envejecimiento. También ayudan a prevenir el cáncer de colon y son muy bajas en calorías, por lo que ayudan a mantener el peso. 
Manzanas. Las manzanas son ricas en quercetina, un antioxidante con propiedades antiinflamatorias y anticancerígenos. Los estudios demuestran que las personas que toman una manzana cruda cada día tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, menor riesgo de infarto y mantienen mejor la memoria al envejecer. 
Frutos secos. El consumo habitual de frutos secos como nueces, almendras, avellanas, pistachos, piñones, etc., está asociado a mejor salud cardiovascular. Los frutos secos son una bomba antioxidante por su contenido en ácido elágico, selenio, vitamina E y ácidos grasos omega-3 entre otros. Además aportan fibra y a pesar de ser alimentos ricos en calorías, ayudan a regular el apetito y a mantener el peso. 



Legumbres. Las alubias, judías, garbanzos, lentejas, soja, etc., vuelven a ser protagonistas de la cocina más sana. Todas las legumbres son buenas fuentes de antioxidantes, contienen sustancias como la fibra y los fitoesteroles que ayudan a retrasar el envejecimiento, regular el colesterol, prevenir los tumores como el de colon y regulan los cambios hormonales como la menopausia. 
Pescado azul. Los pescados de aguas frías (atún, salmón, caballa, sardina, emperador, etc.) son muy ricos en ácidos grasos omega-3. Estos ácidos grasos tienen una función reguladora que ayuda a retrasar el envejecimiento. Se ha visto que las personas que toman pescado habitualmente tienen menos enfermedades cardiovasculares, problemas de articulaciones como artritis y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, incluso retrasa la pérdida de visión relacionada con el envejecimiento. 



Té verde o blanco. El té verde contiene más de 50 sustancias con propiedades antioxidantes. Cada vez hay más estudios que relacionan el consumo de té, especialmente verde o blanco con menos incidencia de tumores, enfermedades cardiovasculares y hasta artritis. Además ayuda a mantener el peso y a adelgazar en las dietas. 
Tomate. El tomate -en especial frito- contiene uno de los antioxidantes más poderosos: el licopeno, un carotenoide de color rojo que ayuda a prevenir el cáncer de próstata, estómago, colon y recto. Además comer tomate reduce al 505 el riesgo de infarto en varones. 
Uvas. Las uvas son muy ricas en polifenoles, las de color morado contienen resveratrol, un potente agente antioxidante que se encuentra en el hollejo de la uva, también en los vinos tintos. El resveratrol es un antioxidante beneficioso para la salud cardiovascular que también ayuda a retrasar el envejecimiento, evita la pérdida de memoria y mantiene las articulaciones. 




Zanahoria. El color naranja se debe al betacaroteno o provitamina A, que se absorbe mejor con un poco de aceite o grasa. Las zanahorias mantienen joven la piel, mucosas y ojos, no sólo mantienen la elasticidad también ayudan a evitar el envejecimiento solar. 

lunes, 12 de mayo de 2014

Medidas para que el sol sea tu amigo


Buscar una buena sombra, protegerse los ojos con gafas de sol, sombreros, viseras, pañoletas y, por supuesto, aplicarse siempre una crema con filtro solar en las partes del cuerpo que quedan al descubierto. En la playa y también paseando por la calle. No debemos descuidar nunca el rostro ni las manos.

Algunas personas sólo piensan sobre la protección solar cuando pasan un día en el monte, la playa o la piscina. Sin embargo, la exposición solar se acumula día a día, y ocurre cada vez que está bajo el sol.



Todos los años toca repetir la misma información, pero no vamos a dejar de hacerlo porque las enfermedades de la piel relacionadas con el sol son cada vez mayores y más frecuentes en todas las edades. Por eso, desde el Gabinete de Estética MF os queremos transmitir unos consejos básicos y muy sencillos para que el sol sea siempre nuestro amigo y no nos cause daño. Ni a nosotros ni a nuestra gente:

-Evita la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos UV solares son más fuertes entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. Ten especial cuidado con la exposición al sol durante esas horas. Hay un truco muy sencillo. Evita tomar el sol cuando la sombra que tu cuerpo proyecta es menor que tu altura. Por el contrario, el sol deja de ser tan perjudicial cuando la sombra se va haciendo más alargada.



-Ten en cuenta el índice UV. Este importante dato te ayuda a planificar sus actividades al aire libre para evitar una exposición excesiva a los rayos del sol. Es necesaria protección solar siempre que el índice UV prevea niveles de exposición de moderados a altos.

-Aprovecha las sombras. Ponte a la sombra cuando los rayos UV sean más intensos, pero no olvides que los árboles, las sombrillas o los toldos no protegen totalmente contra la radiación solar.

-Usa ropas que te protejan. Un sombrero de ala ancha protege debidamente los ojos, las orejas, la cara y la parte posterior del cuello. Las gafas de sol con un índice de protección del 99%-100% frente a los rayos UVA y UVB reducen considerablemente los daños oculares debidos a la radiación solar. Las prendas de vestir holgadas y de tejido tupido que cubran la mayor superficie corporal posible también protegen contra el sol.
Ten presente que cubrirse no bloquea todos los rayos ultravioleta. Si tú puedes ver la luz a través de la tela, los rayos ultravioleta también pueden traspasarla.



-Utiliza cremas con filtro solar. Aplícate una crema protectora de amplio espectro, con factor de protección igual o superior a 30. Extiéndala generosamente sobre la piel expuesta y repite la aplicación cada dos horas, o después de trabajar, nadar, jugar o hacer ejercicio al aire libre.
Comprueba la fecha de caducidad del protector solar para asegurarse de que todavía está vigente. La mayoría de los productos contra el sol tiene una vigencia de por lo menos 2 a 3 años, aunque puede que requiera agitar el envase para asegurar la mezcla de los ingredientes.



-Evita las lámparas y las camas bronceadoras ya que aumentan el riesgo de cáncer de la piel y pueden dañar los ojos si no se usa protección.


-Protege a los niños. Los niños suelen ser más vulnerables a los riesgos ambientales que los adultos. Cuando estén al aire libre, hay que protegerlos de la exposición a los rayos UV. Los bebés deben permanecer siempre a la sombra.