Buscar una buena
sombra, protegerse los ojos con gafas de sol, sombreros, viseras, pañoletas y,
por supuesto, aplicarse siempre una crema con filtro solar en las partes del
cuerpo que quedan al descubierto. En la playa y también paseando por la calle.
No debemos descuidar nunca el rostro ni las manos.
Algunas personas sólo piensan sobre la protección solar
cuando pasan un día en el monte, la playa o la piscina. Sin embargo, la
exposición solar se acumula día a día, y ocurre cada vez que está bajo el sol.
Todos los años toca repetir la misma información, pero no
vamos a dejar de hacerlo porque las enfermedades de la piel relacionadas con el
sol son cada vez mayores y más frecuentes en todas las edades. Por eso, desde
el Gabinete de Estética MF os queremos transmitir unos consejos básicos y muy
sencillos para que el sol sea siempre nuestro amigo y no nos cause daño. Ni a
nosotros ni a nuestra gente:
-Evita la exposición solar en las horas centrales del día.
Los rayos UV solares son más fuertes entre las 10 de la mañana y las 4 de la
tarde. Ten especial cuidado con la exposición al sol durante esas horas. Hay un
truco muy sencillo. Evita tomar el sol cuando la sombra que tu cuerpo proyecta
es menor que tu altura. Por el contrario, el sol deja de ser tan perjudicial
cuando la sombra se va haciendo más alargada.
-Ten en cuenta el índice UV. Este importante dato te ayuda a
planificar sus actividades al aire libre para evitar una exposición excesiva a
los rayos del sol. Es necesaria protección solar siempre que el índice UV
prevea niveles de exposición de moderados a altos.
-Aprovecha las sombras. Ponte a la sombra cuando los rayos
UV sean más intensos, pero no olvides que los árboles, las sombrillas o los toldos
no protegen totalmente contra la radiación solar.
-Usa ropas que te protejan. Un sombrero de ala ancha protege
debidamente los ojos, las orejas, la cara y la parte posterior del cuello. Las
gafas de sol con un índice de protección del 99%-100% frente a los rayos UVA y
UVB reducen considerablemente los daños oculares debidos a la radiación solar.
Las prendas de vestir holgadas y de tejido tupido que cubran la mayor
superficie corporal posible también protegen contra el sol.
Ten presente que cubrirse no bloquea todos los rayos
ultravioleta. Si tú puedes ver la luz a través de la tela, los rayos
ultravioleta también pueden traspasarla.
-Utiliza cremas con filtro solar. Aplícate una crema
protectora de amplio espectro, con factor de protección igual o superior a 30.
Extiéndala generosamente sobre la piel expuesta y repite la aplicación cada dos
horas, o después de trabajar, nadar, jugar o hacer ejercicio al aire libre.
Comprueba la fecha de caducidad del protector solar para
asegurarse de que todavía está vigente. La mayoría de los productos contra el
sol tiene una vigencia de por lo menos 2 a 3 años, aunque puede que requiera
agitar el envase para asegurar la mezcla de los ingredientes.
-Evita las lámparas y las camas bronceadoras ya que aumentan
el riesgo de cáncer de la piel y pueden dañar los ojos si no se usa protección.
-Protege a los niños. Los niños suelen ser más vulnerables a
los riesgos ambientales que los adultos. Cuando estén al aire libre, hay que
protegerlos de la exposición a los rayos UV. Los bebés deben permanecer siempre a la sombra.






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