miércoles, 15 de mayo de 2013

Comer mejor para broncearse bien




Estamos a las puertas del verano y a todos nos apetece lucir una piel bronceada, tersa e hidratada. Nuestro principal deseo es que huyáis de estar tumbados achicharrándoos bajo el sol durante horas y que para estar morenitos no tengáis que recurrir a los dañinos rayos UVA de un solarium. De forma natural y saludable lo podéis conseguir. Para ello simplemente hemos de cambiar un poco nuestra dieta e incorporar alimentos tan ricos y saludables como mango, kiwi, calabaza, espinacas, lechuga, zanahoria,...
La ingesta de estas frutas y casi todas las verduras, además de ser inmensamente beneficiosa para nuestra salud, también ayuda a broncear de manera natural, duradera y sana la piel. No se trata de alimentos milagrosos. Su secreto está en que contienen las vitaminas, los betacarotenos y alfacarotenos, precursores de la vitamina A, que incrementan la formación de melanina.

Cabe recordar, que los alimentos excesivamente cocinados pierden parte importante de sus propiedades. Por eso es recomendable, en la medida de lo posible, comerlos crudos. Con las espinacas, el consejo resulta bastante difícil de llevar a cabo, pero con la zanahoria y el resto de las frutas, es fácil, ¿verdad?

Pensando en ofrecerte todas las armas necesarias para disfrutar de la luz del sol sin que ésta dañe tu
piel, te cuento ahora cuáles son esos alimentos que nos ayudan a protegernos de él. Como bien decía Hipócrates,'que tu medicina sea tu alimento, y que tu alimento sea tu medicina'.

•Vitamina C: Una de sus propiedades más importantes y menos conocidas es la de estimular la
producción de colágeno, indispensable para conservar la elasticidad de la piel y la aparición de arrugas. ¿La cantidad necesaria? Ingiere al día 500 miligramos y notarás la diferencia.



•Frutas y verduras de color rojo y naranja: El betacaroteno y la vitamina A que contienen estas frutas y
verduras se dirigen a la dermis donde empieza a trabajar su acción antioxidante reparando las células
dañadas y protegiéndonos de los peligrosos rayos UVA. Prueba con el tomate, la sandía y la zanahoria.


•Omega 3. Los ácidos grasos del Omega 3 tienen una increíble propiedad desinflamatoria que pueden
actuar en nuestra piel frenando los daños del sol. Los puedes encontrar en los pescados azules como el atún y el salmón. Y ahora que se acerca el San Xoán, también en la exquisita sardina. Los frutos secos como las nueces también tienen alto contenido en Omega 3.



•Ralladura de cáscara de cítricos: Consumiendo una cucharadita diaria podemos prevenir el cáncer de
piel. Si su sabor te resulta fuerte, e incluso amargo, puedes agregarlo a tus jugos y ensaladas.



Un juego para el verano

El verano es también sinónimo de preocupación para muchas madres y padres. Todos los desvelos son pocos para evitar que nuestros hijos se quemen. Cuando todavía son pequeños, la cosa es mínimamente fácil. Los embadurnamos desde la raíz del pelo hasta la planta de los pies de crema, los ponemos bajo la sombrilla con sus juguetes,... Pero estas dulces criaturitas crecen y a partir de los 12 años quieren ser adultos y huyen  despavoridos al ver a sus mamás y a sus papás detrás de ellos con la crema.
Sin embargo, el riesgo para su piel es muy grande y no debemos bajar la guardia. Lo ideal sería que los convenciésemos para salir de casa ya bien untados de protección solar, ya que su efectividad es inmensamente mayor si se aplica 20 minutos antes de la exposición al sol. Si no lo conseguimos, propogámosles un juego con sus propios amigos:

Que se pongan la crema unos a otros. Que lo hagan por parejas y a ver qué equipo lo hace mejor y acaba antes. El objetivo no es otro que concienciarlos. Que el sol, la playa, las piscinas son inmensamente divertidas, pero que también les quede grabado a fuego en sus cabecitas que el sol en exceso y sin protección puede resultar letal. Repitámoselo una y mil veces. Aunque no lo creamos, el mensaje, al final, acabará calando. Y habremos ganado. Mejor dicho, habrán ganado ellos.