Ya estamos en primavera, y lo aunque es una de las estaciones más deseadas, es cierto que muchas veces viene acompañada de una sensación de debilidad física y/o
cansancio intenso. No se trata de nada nuevo. Son los dos síntomas más claros de la llamada astenia
primaveral.
La astenia primaveral suele aparecer durante las primeras
semanas de la estación, cuando el cuerpo se está acostumbrando al alargamiento
de las horas de sol y a los cambios de temperatura. Afortunadamente conocemos algunas claves para superarla. La alimentación es una de las principales. Por eso, no debemos olvidar mantener una adecuada alimentación que ayude a fortalecer el
sistema inmune y a aumentar la carencia de vitamina D, producida en los meses
de invierno por la exposición a escasas horas de sol. Teniendo en cuenta cómo han sido de duros en Galicia estos últimos meses, todavía más.
Verduras
Acelgas, alcachofas, berenjenas, apio, cebolletas,
espárragos, espinacas, habas, lechugas, zanahorias y tomates encabezan la lista
de verduras de las que podemos disfrutar en los meses que despiden el invierno
y nos acercan al verano. Todos ellos son alimentos ricos en vitaminas del grupo B y
vitamina C. Son también una fuente importantísima de minerales como el hierro, el magnesio, el calcio y el
potasio.
Frutas
El cambio de clima también se refleja en las fruterías. Pasamos de las cuatro o cinco frutas del invierno a una variedad inmensa:
níspero, piña, pomelo, albaricoques, cerezas, ciruelas, fresas... La fruta de
la primavera es la más variada y sabrosa del año. También la más colorida. Esta inundación de colores se
debe en gran medida a los compuestos fotoquímicos. Estos compuestos son
esenciales para mantener un buen estado de salud, y debemos obtenerlos a través
de nuestra dieta porque no se producen por nuestro organismo.
Si hablamos de las leguminosas, desde el comienzo de la
primavera hasta finales de verano es un buen momento para consumir guisantes
que nos aportan fibra, fósforo, tiamina, niacina, ácido fólico y vitamina C.
Las leguminosas frescas tienen menos hidratos de carbono y calorías que las
secas.
En cuanto a pescados, en primavera llega a nuestras costas
la caballa. Se trata de un pescado azul, esencial para nuestro organismo por su
riqueza en ácidos grasos omega 3, calcio, fósforo y magnesio. Su consumo
también nos aporta vitamina A, vitaminas del grupo B, que resultan beneficiosas
para aumentar el hierro y evitar anemias, y la vitamina D que ayuda al cuerpo a
absorber el calcio. Cualquiera de los pescados azules de temporada tienen estas ventajas para nuestra salud.
Carnes
Por último, respecto a las carnes, el alimento de temporada
es el cordero. Su carne es rica en minerales como el hierro, zinc, sodio,
potasio y magnesio. Además, destaca su contenido en vitamina A.
Estamos en primavera y toca disfrutar. Tanto del paisaje, como de las temperaturas como de lo que la naturaleza en forma de alimentos. Siguiendo una dieta equilibrada pronto desaparecerán los molestos síntomas de la astenia primaveral. Pronto estaremos completaremos adaptados. Entonces, ¡¡llegará el verano!!





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