Relajarse es una necesidad vital, una sana forma de eliminar el estrés que debería estar prescrita por los médicos. Existen muchas ideas preconcebidas acerca de la necesidad de relajarse. En primer lugar, debes tener muy claro que relajarse no es frívolo ni egoísta, es esencial para el bienestar y la productividad.
Como madres, deberíamos inculcarle a nuestros hijos, ya desde bien pequeños, la necesidad de buscar la armonía, la tranquilidad. Deberíamos enseñarles la importancia de la paciencia (la madre de todas las ciencias). Lo beneficioso que es huir de los alborotos y las prisas. Lo bien que sienta al cuerpo y a la mente sentarse a contemplar el mar, las estrellas y el firmamento. Lo a gusto que nos sentimos escuchando el silencio, observando la nada, sintiendo el vacío.
Esta debería ser una tarea obligada estas vacaciones. Buscar un hueco para desconectar y olvidarnos de los problemas. Sé que no resulta siempre fácil, pero hemos de saber encontrar nuestro espacio y nuestra tranquilidad. A veces, ni estando tumbados en la más espectacular de las playas logramos la paz. Seguro que habrá quienes se sientan presionados por no estar haciendo nada.
La relajación sólo nos aporta beneficios. Cuando el cuerpo y la mente están relajados, disminuye la inflamación de las arterias, articulaciones y nervios. Baja el ritmo cardíaco y por lo tanto la presión arterial. Hasta el sistema gastrointestinal funciona mejor.
Además, estar relajado permite que perdamos algunos kilos sin darnos cuenta. El estrés y el sobrepeso están íntimamente relacionados.
Y ahora ya sabes lo que toca. Relajarse y disfrutar. Te lo mereces...



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